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Cada recodo es un ojo de esperanza
Cada palabra lleva un ancla entre sus letras
El verbo terminar se viste de infinito
Los pasos ya no sirven de aval ni garantía
Los pasos solo traen más pasos tras de sí
Tiburones de tedio tras las piedras
Solo te queda andar, caminar, caminar
respirando futuro

COMIENZOS

Jamás un camino
termina cuando acaba.
Su fin
es el inicio de la espiral insomne
del fracaso y la dicha.

La jugada siniestra del comienzo infinito
es la imagen eterna del río en el espejo.

Terminar es cerrar
las puertas de los sueños.
Descorrer las cortinas del futuro,
mirar con el envés de las pupilas
y comprobar si persiste el otoño.
Si la boca del mal se guarece en la hierba
que otorga color a los milagros.

Nada termina porque nada empieza.

La palabra misma no significa
jamás lo que parece.
Una vez pronunciada solo es eco,
temblor de sonido,
pincel de humo
que quiso dibujar algunos versos
con música de estrellas
y solo consiguió dar un brochazo
de luz en el crepúsculo indeciso
del día o de la noche.

(de Mientras)

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